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REDES y PUBLICACION DE FOTOS DE NUESTROS HIJOS

La huella digital

Sin embargo, más de la mitad de las personas entrevistadas por Ofcom declararon que piensan que a sus hijos les parecerá bien que compartan sus fotos en la red, y solamente al 15% les preocupa que no piensen lo mismo dentro de unos años.

La Sociedad Nacional para la Prevención de la Crueldad contra los Niños (NSPCC, por sus siglas en inglés), en Reino Unido, advierte que “cada vez que una foto o video es publicada, se crea una huella digital del niño que puede seguirlo en su vida adulta”.

“Siempre es importante pedirle permiso al niño antes de publicar las fotos“, le contó una vocera del organismo a la BBC.

“Si se trata de niños muy pequeños, piensa en si les gustaría que lo publicaras o si les avergonzaría. Si no estás seguro, es mejor que no lo hagas”.

Más allá de los dilemas éticos, la información que los padres comparten en las redes sociales sobre sus hijos puede implicar riesgos de seguridad.

Según la compañía de servicios financieros Barclays, el “sharenting” es una puerta para los fraudes en internet.

El banco dice que muchos padres están comprometiendo la seguridad financiera futura de sus hijos (y la suya propia) al compartir sin medida datos de los menores en la red.

De hecho, la empresa calcula que hacia 2030 el “sharenting” podría costar más de US$870 millones en fraudes en línea -siendo responsable de dos terceras partes de las suplantaciones de identidad en la próxima década- y que cometer estafas por internet “nunca fue tan fácil”.

  • ¿Qué debes hacer si alguien te suplanta la identidad en internet?

También señala que hay padres que se dejan llevar por “una falsa sensación de seguridad” y que no se dan cuenta de que sus hijos se convierten en “blancos para el fraude”gracias la información que comparten sobre ellos y que permanece en la red.

“Otra década de padres compartiendo demasiada información en internet producirá 7,4 millones de casos al año de robo de identidad hacia 2030″, asegura la empresa.

Muchos de los datos que se comparten sobre los menores permanecen en la red durante años.

Esa información, advierten, puede ser usada para hackear contraseñas o para suplantar su identidad.

Entre otras cosas, a menudo revelan los nombres, la edad y la fecha de nacimiento de los menores, su dirección, el nombre de su escuela o el de su mascota.

Muchos de esos detalles siguen disponibles en la red mucho después, cuando los niños pasan a ser adultos, y son usados por hackers para estafas de compras online, préstamos fraudulentos y transacciones con tarjetas de crédito.

Desde Ecix, un despacho de “ciberabogados” dedicados a defender a empresas grandes y a particulares en internet, aseguran que “es importante saber que la existencia de ciertas imágenes de los niños puede provocar que éstas sean usadas para fines como la pornografía infantil, el ciberacoso, el ciberbullying o la cibersuplantación de identidad”.

“Por estos motivos, conviene pensar bien si será o no beneficioso para nuestros hijos o familiares menores de edad que ciertas imágenes suyas permanezcan en internet”, se lee en su sitio web.

¿Qué medidas tomar?

Los especialistas en seguridad informática dicen en que es importante comprobar los ajustes de privacidad y que los padres deben asegurarse de que saben qué datos están haciendo públicos sobre sus hijos.

“Gracias a las redes sociales, nunca fue tan fácil para los estafadores obtener el tipo de información que requieren para robarle la identidad a alguien”, asegura Jodie Gilbert directora de seguridad digital en Barclays.

“Creo que es fundamental pensar antes de publicar y revisar regularmente las cuentas en las redes sociales para evitar que la información caiga en manos equivocadas”, añade.

Tanto Facebook como Instagram cuentan con opciones para limitar lo que ven tus contactos.

También es recomendable desactivar las funciones de ubicación y geolocalización a la hora de compartir las imágenes y no dar demasiada información sobre la vida privada del pequeño, sobre todo si no sabes a ciencia cierta quién puede ver o usar esos datos.

Otra opción es no mostrar su cara para proteger así su identidad.