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LA PERSPECTIVA DE GÉNERO EN EL PROCESO PENAL – Parte 2

 Precedente de la Sala I del Tribunal de Casación Penal de Buenos Aires Causa N° 93441 caratulada «Lagostena Hectora Daniel s/ recurso de Casación.

 

Por M. Mercedes Rossi (*)

El Tribunal en lo Criminal nro. 9 del Departamento Judicial Lomas de Zamora, condeno a Héctor Daniel Lagostena a la pena de veintidós (22) anos de prisión, accesorias legales y costas, por resultar autor penalmente responsable de los delitos de homicidio en concurso ideal con aborto.

Ante ello, la defensa interpone recurso de casación porque entiende que la valoración de la prueba fue arbitraria y no hay certeza respecto de la imputación atribuida al imputado (no se han observaron las reglas de la sana critica racional).

El reproche penal efectuado con el imputado se basó en el siguiente suceso histórico, a saber:«Que en fecha y hora no determinadas, pero comprendida entre las 22:30 del día 20 de agosto de 2010 y las 15:00 del 21 de agosto de 2010, en el interior del domicilio donde residían, sito en Pasaje Coronel Santiago 1433, de la localidad y partido de Lanús, un sujeto de sexo masculino, mayor de edad, ejerció violencia -de un modo en que no pudo establecerse- contra su pareja, Érica Paola Soriano, la cual estaba embarazada aproximadamente de ocho semanas, y con quien el sujeto convivía desde el mes de abril de 2010, causándole la muerte a ella y al feto que llevaba en su seno, luego de lo cual hizo desaparecer el cuerpo sin vida de la nombrada, para lograr su impunidad».

Este es un caso en el cual se acredito que estaba caracterizado por violencia de género, por lo que en el análisis se deben utilizar pautas analíticas e interpretativas específicas y particulares a dicha circunstancia, para tener esto en cuenta primero se delimita el alcance del concepto de violencia de género.

En este caso no hay una prueba directa que permita sostener que el imputado mato a la víctima, es decir no hay un testigo que lo haya visto, como tampoco se encontró el cuerpo para poder realizar la autopsia para obtener datos, lo interesante entonces es cómo se analizaron las constancias reunidas en la investigación, qué cuestiones indiciarias se tuvieron en cuenta y cuál fue el valor que se les adjudicó bajo la perspectiva de género.

Varios testigos (familiares de la víctima) reconocieron el maltrato psicológico que sufría la víctima de parte del imputado, su control sobre su vestimenta, el uso de su teléfono, lugares a los que iba, con quien lo hacía, los viajes que hacía y dieron cuenta de lo celoso y posesivo que era el imputado al punto de hackearle la cuenta de correo electrónico y revisarle el celular.

Tal era ese control que los testimonios indicaron que la víctima cambio su manera de vestir y demaquillarse, así como su comportamiento, y comenzó a ser más apagada, introvertida y deprimida. De hecho, la hija de ella a partir de este vínculo decidió irse a vivir a lo de su padre, y eso era motivo de ocupación para Érica.

La violencia psicológica que ejerció el imputado sobre la damnificada, fue una cuestión cotidiana en la relación y conocida por todos debido a los notorios cambios físicos y de conducta de la víctima, las manifestaciones que ella misma hacia al respecto, tanto a sus familiares como a sus amigos y compañeros de trabajo, y las expresiones y conductas llevadas a cabo por el imputado.

Prueba de ello son también los mensajes intercambiados por correo electrónico, en los que Érica Soriano manifestaba al imputado su malestar por las constantes escenas de celos, reclamos y planteos que este incluso en ellos el mismo reconocía desconfiar de su pareja, y ser inseguro y celoso

Así queda claro que el hecho se dio en un contexto de violencia de género lo que impone la necesidad de aplicar en la interpretación la perspectiva de género.

Se tuvieron en cuenta los siguientes elementos, a saber:

1. La victima mantenía una relación de pareja con el imputado, desde el mes de diciembre de 2009. Iniciaron su convivencia en el mes de abril de 2010, junto a la hija de Érica Soreano, hasta que la niña quiso residir con su progenitor.

2. La relación se caracterizó por los desmedidos celos y el control absoluto por parte de Lagostena.

3. Érica Soreano estaba cursando ocho semanas de gestación.

4. La noche del día 20 de agosto de 2010, Soriano y Lagostena concurrieron a un control obstétrico.

5. Los nombrados arribaron a la residencia que compartían alrededor de las 22 horas, oportunidad en la que discutieron.

6. Héctor Daniel Lagostena fue la última persona que mantuvo contacto con Érica Soreano.

7.La victima había acordado concurrir el 21 de agosto a la casa de su madre, para dialogar sobre «el cuidado» de su hija.

8. En el curso de la madrugada del 21 de agosto se verificaron inusuales comunicaciones de Lagostena con su núcleo familiar.

9. La ultima localización por GEOCEL del celular de la damnificada fue en el domicilio del imputado.

10. El acusado demostró desinterés en la búsqueda de Soriano. Es importante aclarar que el sentido de valoración sobre este punto no se encuentra apoyado en una crítica a una actitud interior, (la que además de resultar difícil de auscultar conduciría sin más a un juicio anfibológico), sino, antes bien, a un juicio de confrontación con otro hecho probado: la constante obsesión por conocer cada uno de los movimientos de su pareja. Este análisis implicó una visión con perspectiva, contextualizando, sin ver el dato de modo aislado.

11. Dentro del domicilio del encausado se verifico que había un hogar a leña que poseía signos de haber estado encendido, y sobre el que Lagostena refirió haber sido utilizado para quemar unas tablas que no usaba en la construcción que estaba realizando su casa pero el hermano de la víctima, dijo que cuando percibió que el hogar estaba prendido siendo en realidad un día caluroso, el policía le pregunto, a lo que Lagostena contesto que habían cocinado carne allí, algo que reitero en su declaración, incurriendo así en una clara contradicción.

12. Los testigos advirtieron que el imputado les describió en detalle la vestimenta que su pareja llevaba el día sábado, (tenia calzas negras, un sweater gris polera y botas negras), pero luego se dieron cuenta de que esa misma ropa se encontraba en el domicilio de Lagostena y reconocieron el sweater gris en la audiencia.

13. La cartera de la víctima estaba en el domicilio del imputado, y contenía su billetera, documentos, la medicación para el embarazo que estaba tomando y los estudios que se había realizado.Sobre este punto el imputado dijo que supuestamente discutieron y tironearon ambos de la cartera, mientras que Érica Soriano, al mismo tiempo, extraía el dinero y el celular para irse a la casa de su madre.

14. El imputado mintió cuando dijo no conocer «al cuida» amigo de Soriano sobre quien él tenía sospechas con quien él era infiel.

15. Declaración de dos oficiales que indicaron que el imputado al retirarse de la seccional dijo que iba repartir panfletos pero lo vieron inmediatamente subirse a un colectivo.

16. Que se encontraron panfletos en lo del imputado sin datos de contacto.

17. Las pericias psicológicas realizadas al imputado determinaron que tenía respecto de Soriano un vínculo de sometedor a sometido y que la pasividad denotada en búsqueda de ella guardaba relación con el hecho de que ella muerta ya no era una amenaza de infidelidad.

Ahora bien, dar cuenta que en el caso se registra violencia de género no implica no respetar el principio de inocencia por cual para condenar a una persona se debe alcanzar un grado de certeza del hecho ocurrido y su participación en él, mediante la recolección de elementos de cargo concretos.

Es que toda decisión jurisdiccional implica a grandes rasgos dos dimensiones por un lado la jurídica, es decir la interpretación de las normas en juego en el caso y por el otro la motivación de los hechos.38

La -quaestio facti- está determinada por las pruebas incorporadas al proceso por las partes, siendo que este extremo era considerado incontrovertible al sostenerse que los hechos son los hechos y no necesitan ser argumentados.

Más en la actualidad «es el momento de ejercicio del poder judicial por antonomasia.Puesto que es en la reconstrucción o en la elaboración de los hechos donde el juez es más soberano, más difícilmente controlable, y donde, por ende, puede ser -como ha sido y en no pocas ocasiones sigue siendo- más arbitrario» (39).

De este modo tal como indica la perspectiva en trato, su utilización es central en la labor de fijar los hechos, materia que muchas veces queda relegada frente la interpretación de las normas.

Citando nuevamente a Ibanez: «mientras la amplia reflexión suscitada a lo largo de los años a propósito del tratamiento de la quaestio iuris ha ido poniendo a disposición de los operadores del derecho con sensibilidad critica un amplio abanico de recursos teóricos y, sobre todo, creando en ellos conciencia de determinadas dificultades, el tratamiento de la quaestio facti aparece objetivamente confiado a la intuición, a la apreciación ingenua del aplicador de aquel, para quien, sintomáticamente, no se prevé ninguna formación específica al respecto» (40).

Poner foco en la obligación de una interpretación convencional al momento de fijar los hechos tiene que ver con que allí la discrecionalidad de quien decide es aún mayor que en la interpretación de las normas y en esa línea puede ser más arbitrario (41).

Conocer el real acontecer de los sucesos con certeza es una tarea imposible por los límites propios de la cuestión por ser parte del pasado, y por la propia subjetiva de qu ien lo relata y de quienes reciben o evalúan los testimonios, pero ello no implica desconfiar totalmente de nuestras experiencias, pero sí de estar prevenidos frente a la tendencia de atribuirles un carácter infalible (42).

Así lo entiende Gascon Abellan al decir «la fijación judicial de los hechos no puede ser, por ejemplo, consecuencia del puro decisionismo o constructivismo, sino el resultado de un juicio descriptivo de hechos a los que se atribuye ‘existencia independiente’. Por ello, el concepto de verdad requerido por el modelo es el semántico de la correspondencia y el principal criteriode verdad es la contrastación empírica» (43).

La verdad objetiva o material es un horizonte para la verdad procesal o formal que evidencia las limitaciones del conocimiento humano porque solo la prueba es jurídicamente relevante, no es infalible y puede ser incluso distinta a la obtenida a través de otros procedimientos que no tengan las limitaciones propias de un proceso penal rodeado de todas las garantías. En este aspecto, la decisión del tribunal es final, en el sentido de que pone fin a la controversia y a la posibilidad de discutir la verdad del enunciado dentro del proceso, pero ello no significa poner punto final a la discusión de la verdad.

Maier expresa que el camino seguido por el intelecto en la reconstrucción del material factico y normativo utilizado en una decisión judicial es complejo. Como un historiador, quien opera en el procedimiento judicial recurre de manera múltiple a los hechos y al derecho, tal como si recorriera un camino sinuoso cuya meta no se alcanza sin idas y venidas desde los conceptos hacia las realidades y viceversa. El propio historiador selecciona los hechos, del mismo modo que el juez ve la figura penal del hurto y luego busca los datos de la realidad que le interesan para ese fin, de los que excluye, por ejemplo, el color de la cosa hurtada o su tamaño. A su vez, las idas y venidas están condicionadas por el caso a resolver (44).

Comúnmente, el razonamiento primario en materia probatoria es inductivo:como en muchos ámbitos del conocimiento se identifica el problema, se proponen hipótesis preliminares, se recogen datos, se formula una hipótesis explicativa, se prueban las consecuencias de esa hipótesis y luego los resultados se aplican en la práctica.

En este aspecto, el principio de la libre valoración de la prueba «sana critica racional» carece de sentido si no se lo conecta con la exigencia de motivación y control; de lo contrario, no sería «sana critica» sino «íntima convicción».

Al respecto se ha dicho «ciertamente no puede prescribirse al juez de mérito bajo qué condiciones debe llegar a una determinada conclusión y a determinado convencimiento. La certeza personal del juez de mérito es el resultado de un examen para el que no hay ningún reglamento. Sin embargo, el juez debe explicar todos los puntos de vista esenciales de la sentencia, adecuados para influir sobre los resultados de la prueba» (45).

El juez es un representante del pueblo con lo cual no basta con que el juez considere algo como cierto, sino que también la generalidad debe poder considerarlo así.

La cuestión central es que conclusiones infiere de ellos y como las justifica, dado que «la única manera de domesticar la indómita subjetividad pasa por someterla a la disciplina de la intersubjetividad; es decir, confrontar para compartir:los datos de partida, los criterios lógico empíricos intermedios y los resultados finales» (46).

En ese sentido, respecto a la prueba indiciaria se exige mayor rigor critico que en la prueba directa, pues la verificación del «hecho desconocido» opera por conexión lógica y directa de la existencia de otro «hecho indicador», el cual debe con seguridad estar probado; ya que no se trata de un cálculo de probabilidades, sino que el juez infiera de modo completo, concluyente y convincente una relación de certeza basada con logicidad.

A fin de reconocer eficacia probatoria a los indicios se destaca que esos deben ser «graves, precisos y concordantes», es decir guiar en efecto hacia una «certeza».

En rigor, éste último no se trata de un atributo como los otros -que delimitan el valor de un indicio- sino más radical, porque de él depende la existencia misma del indicio; es decir, puede haber indicios que no sean ni concordantes ni graves ni precisos que en todo caso poco o nada valdrán, pero de ningún modo habrá indicios inciertos (47).

En el método que debe seguir el razonamiento probatorio, la concordancia no es solo uno de los requisitos sino también el último, con lo cual tampoco para que la decisión sea legítima se deben primero valorar la precisión y gravedad de cada uno de los indicios, de otro modo si solo se hiciera una recolección sin orden ni valoración de ello se incurriría en una inversión metodológica.

En efecto, en el curso del proceso probatorio el avance solo es posible por el paso de un elemento de cargo a otro y, en esa tarea, cada dato probatorio vale lo que valga en sí mismo, por lo cual la adición de uno dotado de un débil potencial informativo u otro de la misma calidad indiciaria, no se traducirá en el reforzamiento reciproco del débil valor de partida.En el proceso inferencial, cada uno mantendrá sus propios rasgos y, en definitiva, un indicio débil no dejara de serlo porque concurra con otro del mismo tenor, ni siquiera porque lo haga con otro de mayor fuerza.

Cabe destacar que en ese sentido la Corte Suprema sostiene que la arbitrariedad de la sentencia se configura, entre otros casos, cuando se han considerado las pruebas, los indicios y presunciones, no como se describió que se efectuó en este caso, en forma fragmentaria y aislada, incurriéndose en omisiones y falencias respecto de la verificación de hechos conducentes para la decisión del litigio; y en especial, cuando se ha prescindido de una visión de conjunto y de la necesaria correlación de los elementos probatorios entre sí, y de ellos con otros elementos indiciarios (48).

En este caso se entendió que no era necesario para la condena por un delito de homicidio que haya aparecido el cuerpo y a este se le practique la autopsia, pero ello implica adoptar más cautelas que las que ordinariamente son exigibles, por estar el fallo basado en prueba indicaría.

Asimismo, teniendo en cuenta la perspectiva de género antes mencionada, el Tribunal hizo un análisis exhaustivo de la violencia de genero psicológica sufrida hasta el hartazgo por Érica Soriano, confirmada por pruebas directas.

Y sobre ella, concluyo que dicha violencia funciono como móvil del hecho en cuestión, pues se evidencio que Lagostena creía que Soriano le era infiel, al punto de sospechar acerca de su paternidad, y que lo iba a dejar.

Este estilo de motivación permite controlar la suficiencia de los elementos probatorios individuales y la aceptabilidad de las inferencias que componen la cadena de justificación, integrantes de la justificación completa del enunciado factico final, relativo al hecho principal de la causa.

Sobre todo, también permite examinar aquellas otras pruebas que podrían conducir a una decisión distinta, en la medida que resultaría muy fácil a los jueces excluir en la motivación aquella evidencia relevante cuyo resultado no coincida o refute la reconstrucción de loshechos que pretenden justificar (49).

El razonamiento de los jueces se estructuro sobre las particularidades del vínculo que mantenía Lagostena con Érica Soriano y la actitud que asumió el imputado luego de su desaparición, circunstancias que permitieron establecer la existencia del delito y el motivo de su comisión.